Relieves inspirados en arte islámico y de mesopotamia.
Detalle en relieve de una pintura islámica, siglo XVII.
El arte del libro islámico incluye tanto la pintura, la encuadernación, la caligrafía y la iluminación. Es decir, arabescos y dibujos en los márgenes y en los títulos. Sin embargo, todo el arte islámico no es religioso, y los artistas tambien utilizaron otras fuentes, entre ellas la literatura. La literatura árabe no es la única con representaciones; las fábulas de origen indio (Calila y Dimna) o el (Magamat) fueron frecuentemente ilustrados en talleres de Bagdad o Siria. La cuestión de la representación figurativa en el Islam es aún hoy muy compleja.
Detalle en relieve de una pintura islámica, siglo XVII.
El arte del libro islámico incluye tanto la pintura, la encuadernación, la caligrafía y la iluminación. Es decir, arabescos y dibujos en los márgenes y en los títulos. Las imágenes religiosas del profeta Mahoma, de Jesús y del Antiguo Testamento así como de los imanes, tambien dieron lugar a representaciones que, según épocas y lugares, tienen el rostro velado o no.
La cuestión de la representación figurativa en el Islam es aún hoy muy compleja.
Estas piezas inspiradas en fragmentos de ladrillos moldeados y vidriados, representan a dos doríforos del tambien llamado “friso de los inmortales”. Se encontraron en la sala del trono del palacio real de Darío I, en Susa, siglo V a.C.
Estos Doríforos o lanceros persas, han constituido uno de los temas que el arte ha hecho más populares, apareciendo en todas las enciclopedias como inevitable ejemplo del arte persa y aún como modelo de belleza.
Estas piezas inspiradas en fragmentos de ladrillos moldeados y vidriados, representan a dos doríforos del tambien llamado “friso de los inmortales”. Se encontraron en la sala del trono del palacio real de Darío I, en Susa, siglo V a.C.
Estos Doríforos o lanceros persas, han constituido uno de los temas que el arte ha hecho más populares, apareciendo en todas las enciclopedias como inevitable ejemplo del arte persa y aún como modelo de belleza.
Esta pieza inspirada en un fragmento de ladrillo moldeado y vidriado del palacio real de Darío I, en Susa, siglo V a.C.
Representa una potencia latente y segura de sí misma, uniendo el león, el águila el dragón y el carnero. Este magnífico ejemplo de escultura animalista, simboliza el espíritu de una civilización heredera de un inmenso pasado, y sin embargo rico en originalidad.
Detalle de un gran mosaico islámico en la fachada de una mezquita en Irán.
La fachada original con un arco, a cada lado una esfinge a modo de guardianes de las puertas.
En la esfinge se puede apreciar que el cuerpo animal se revela (la cola con cabeza de serpiente-dragón), no quiere estar sometido, dominado por la cabeza humana, es la inteligencia (el arco y flecha) controlando la materia. Rodeado de un entrelazado floral que contrasta con la “gran lucha” del ser humano entre espíritu y materia.
Interpretación en relieve de azulejos de ocho y cuatro puntas del Palacio de Kabadabad, junto a Konya, turquia. Culturas preislámicas.
Los primeros objetos islámicos son muy difíciles de distinguir de los objetos de épocas anteriores sasánidas y bizantinas, o ya omeyas. Los artistas islámicos utilizaron técnicas y motivos similares a sus pueblos vecinos. A menudo se piensa que el arte islámico es totalmente anicónico (representaciones a través de símbolos), sin embargo, se pueden observar numerosas figuras y animales en la cerámica.
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